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¿Qué es el Parkinson?

El Parkinson es una enfermedad neurodegenerativa crónica que afecta el sistema nervioso y se caracteriza principalmente por movimientos lentos y difíciles (bradicinesia), temblores en reposo, rigidez muscular y problemas de equilibrio. Estos síntomas se deben a la degeneración y muerte de ciertas células cerebrales (neuronas) que producen un neurotransmisor llamado dopamina. La dopamina ayuda a controlar el movimiento y la coordinación del cuerpo, por lo que su disminución provoca los síntomas del Parkinson.

La enfermedad de Parkinson es una enfermedad progresiva, esto significa que los síntomas van empeorando con el tiempo, aunque el ritmo de progresión varía de una persona a otra. Además de los síntomas motoras, también pueden presentarse síntomas no motores como depresión, trastornos del sueño, dificultad para tragar, problemas de memoria, entre otros.

Actualmente no existe una cura para la enfermedad de Parkinson, pero existen tratamientos que pueden ayudar a controlar los síntomas y mejorar la calidad de vida de las personas afectadas. Estos tratamientos incluyen medicamentos, terapia física y ocupacional, y cirugía.

¿Cuáles son las causas de la enfermedad?

Las causas exactas de la enfermedad de Parkinson todavía se desconocen, pero se cree que es una combinación de factores genéticos y ambientales.

Factores genéticos: Algunos estudios han encontrado que ciertos genes están relacionados con un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad de Parkinson. Sin embargo, estos genes solo explican un pequeño porcentaje de casos de Parkinson.

Factores ambientales: Se han identificado algunos factores ambientales que pueden aumentar el riesgo de desarrollar Parkinson, incluyendo:

  • Exposición a pesticidas y otros productos químicos tóxicos
  • Consumo de tabaco
  • Consumo de café
  • Traumatismo craneal
  • Infecciones

La investigación continua esta buscando nuevos factores para entender mejor las causas de esta enfermedad.

Es importante también mencionar que la enfermedad de Parkinson no es contagiosa ni se hereda, es decir, no se puede contraer ni se puede transmitir a otras persona.

Síntomas más comunes del Parkinson

Los síntomas del Parkinson pueden variar de una persona a otra, pero los más comunes incluyen:

  1. Bradicinesia: Movimientos lentos y difíciles, lo que puede hacer que las actividades diarias sean más difíciles de realizar.
  2. Temblores en reposo: Los temblores suelen ser más evidentes en las manos y los dedos, pero también pueden afectar a las piernas, la mandíbula, la lengua o el cuello.
  3. Rigidez muscular: Rigidez o tensión en los músculos, que puede hacer que los movimientos sean dolorosos o incómodos.
  4. Problemas de equilibrio: Puede ser difícil mantener el equilibrio, especialmente al caminar, lo que puede aumentar el riesgo de caídas.
  5. Cambios en la postura: La postura puede volverse encorvada y el paso puede volverse más pequeño.
  6. Problemas de deglución: Puede ser difícil tragar alimentos o líquidos.
  7. Problemas de voz: La voz puede volverse ronca o débil.
  8. Problemas cognitivos y emocionales: Pueden presentarse problemas de memoria, concentración, depresión, ansiedad, trastornos del sueño, entre otros.

Es importante mencionar que no todas las personas con Parkinson presentaran todos los síntomas, y que pueden variar en intensidad y frecuencia. Además, los síntomas pueden cambiar a medida que la enfermedad avanza.

¿Existe tratamiento para la enfermedad?

Actualmente no existe una cura para la enfermedad de Parkinson, pero existen tratamientos que pueden ayudar a controlar los síntomas y mejorar la calidad de vida de las personas afectadas. Los tratamientos pueden incluir:

  1. Medicamentos: Los medicamentos son el tratamiento principal para el Parkinson. Entre ellos, se encuentran los precursores de la dopamina, como la levodopa, que ayudan a aumentar los niveles de dopamina en el cerebro y mejoran los síntomas. Otros medicamentos como los inhibidores de la catecol-O-metiltransferasa (COMT), los inhibidores de la monoaminooxidasa (MAO-B) y los antagonistas de la dopamina, también son utilizados para controlar los síntomas.
  2. Terapia física y ocupacional: La terapia física y ocupacional puede ayudar a mejorar la movilidad, la coordinación y el equilibrio, y a mantener las habilidades para las actividades diarias.
  3. Cirugía: En casos muy severos y refractarios a otros tratamientos, se puede recurrir a cirugía, como la estimulación cerebral profunda (SCP), que consiste en colocar electrodos en el cerebro para estimular ciertas áreas y controlar los síntomas.
  4. Apoyo emocional y social: Es importante también contar con apoyo emocional y social, ya que la enfermedad de Parkinson puede afectar tanto al paciente como a sus seres queridos, y puede generar cambios en la vida cotidiana, en el rol laboral y en las relaciones interpersonales.

Es importante mencionar que el tratamiento del Parkinson es un proceso continuo y puede ser necesario ajustar las dosis o los medicamentos a medida que los síntomas evolucionan y cambian. Por lo que es importante contar con un equipo de profesionales de la salud que estén al tanto de la evolución de la enfermedad y puedan adaptar el tratamiento a las necesidades del paciente.

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