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El funcionamiento cognitivo evoluciona a lo largo del ciclo vital, implicando en la vejez declives en la memoria, la capacidad de procesamiento y en algunos aspectos del lenguaje, en especial en la denominación, además de un aumento del riesgo de deterioro cognitivo.

Principales cambios en el funcionamiento cognitivo de las personas mayores:

a) Atención
Podemos definirla como el proceso selectivo de filtrado en el que elegimos las cosas que son relevantes de las que no. Es decir, funciona como un embudo o colador, retirando la información que
no es significativa para nosotros en un determinado momento. Encontramos que las personas mayores tienen dificultad para realizar procesos de atención múltiple o dividida, en los que la persona tiene que estar atento a más de una tarea.

b) Tiempo de respuesta

Es el tiempo que pasa desde que se recibe una información hasta que se produce una respuesta. El tiempo de respuesta es uno de los aspectos cognitivos que más cambia en la tercera edad, produciendo un enlentecimiento en su respuesta a los estímulos que les rodean.

c) Inteligencia

El concepto de inteligencia es bastante amplio, pero podemos hablar de dos tipos:

• Inteligencia fluida: Entendida como la capacidad para resolver problemas a través del razonamiento y la creación de nuevos conceptos y soluciones. Es una capacidad que se ve dificultada con el envejecimiento.
•  Inteligencia cristalizada: Acumulada a través de la experiencia de vida. Un ejemplo claro de este tipo de inteligencia es la acumulación de conocimiento en cuanto a vocabulario. Es una capacidad cognitiva que se suele ver potenciada por la acumulación de experiencia y, por tanto, en el envejecimiento.

d) Memoria

Es el proceso cognitivo a través del cual registramos todos los datos, hechos y experiencias significativos para cada uno de nosotros. Los registros de memoria pueden ser de lo más variado en cuanto a contenido, pero también en cuanto a necesidad de duración. En nuestra memoria guardamos recuerdos tan importantes como el día de nuestra boda o el nacimiento de nuestros hijos. Estos son recuerdos que atesoramos como especiales y deseamos guardar toda nuestra vida. Pero también forman parte de nuestra memoria datos de una relevancia y duración menor, como la lista de la compra que hemos confeccionado después de echar un vistazo al frigorífico y antes de bajar al supermercado. Según sean de relevantes los hechos, prestaremos mayor o menor atención para registrarlo durante más o menos tiempo.
El proceso de memoria funciona de forma muy parecida a una cámara fotográfica. A veces cuando iniciamos un viaje a un lugar nuevo queremos guardar bonitos recuerdos de esa experiencia y, por eso, metemos en nuestra maleta una cámara de fotos. En el momento en que yo descubro un bonito paisaje pido a mis familiares que se sitúen en la escena para poder sacar una fotografía de ese contexto. Es el momento de “registro” en el que nuestra atención se centra en recoger la información de ese instante significativo. Es un momento especialmente importante (tanto en el ejemplo de la cámara fotográfica, como en el proceso de memoria que explicamos) porque si no encuadramos bien o no escogemos una luz apropiada para la fotografía, esta no saldrá bien. En
el proceso de memoria, si no centramos adecuadamente la atención en esta fase, el registro de los hechos no se realizará correctamente y posteriormente nos daremos cuenta de que nos faltan datos. Una vez que hemos acumulado decenas de fotografías en nuestra cámara, debemos de continuar realizando acciones para que esas fotos no se pierdan. Debo revelar las fotos y ordenarlas en un álbum (o dentro de un CD si son en formato digital), colocándolas en el mejor orden cronológico e incluso haciendo anotaciones acerca de cada lugar o acontecimiento. De modo similar, para
afianzar un recuerdo debo llevar a cabo la segunda fase del proceso, “retención” o “consolidación”, en la que relaciono esos recuerdos con mi experiencia y conocimiento previos. Si yo coloco mis fotografías del viaje a Paris mezclándolas con las de mis vacaciones en Barcelona de muchos años antes, no realizaré una buena clasificación.
Por último la tercera fase del proceso de memoria es el “recuerdo”. Quiero buscar las fotografías que hace unos años me saqué con un amigo. Pienso dónde me las hice, y cuando lo recuerdo, la busco en el álbum correspondiente. Si las tuviese todas mezcladas, sería tarea difícil pero si las tengo ordenadas, me será mucho más sencillo. Lo mismo pasa con mis recuerdos, cuanto más estén establecidos en un contexto relevante y cuanta mayor atención pusiese en el momento de registrarlos, mejor recordaré el hecho o dato relevante.
Por tanto, el proceso por el que funciona la memoria consta de tres fases distintas (registro, retención y recuerdo) en las que pueden ocurrir problemas que luego dificulten que nos acordemos o no de algo.
En el envejecimiento pueden surgir dificultades en la memoria relacionadas con limitaciones a nivel sensorial (hipoacusia, problemas visuales, etc.), cambios atencionales y problemas emocionales (depresión, ansiedad, etc.), además de los directamente relacionados con patologías relacionadas como las demencias.

¿Qué estrategias podemos utilizar para trabajar las capacidades cognitivas?

Para afrontar las alteraciones cognitivas se puede hacer uso de distintos recursos, desde los conocidos como talleres o programas, juegos de brain training hasta avanzadas tecnologías que tienen como objetivo el entrenamiento de determinadas funciones ejecutivas.

Técnicas y programas de estimulación cognitiva

En primer lugar, existen variedad de talleres, estrategias y programas destinados a la estimulación cognitiva de las diferentes capacidades para mantenerlas a un buen nivel y evitar la aparición de alteraciones. Estas estrategias pueden ser utilizadas por todas las personas, ya sean niños, adolescentes, adultos o personas mayores y ancianos, siempre y cuando los ejercicios y actividades se adapten al nivel de desarrollo individual de cada uno y a los intereses propios de cada una de las etapas de la vida.

Por ejemplo, el trabajo con estimulación cognitiva en niños y adolescentes estará más orientado al desarrollo y fortalecimiento de las capacidades cognitivas. Sin embargo, este no será el mismo que el destinado a los adultos y personas mayores en los que se fomentará la estimulación cognitiva para evitar el declive cognitivo. Y lo mismo sucede en el caso de los ancianos que, probablemente, ya sufran algunas alteraciones y pérdidas, por lo que el objetivo del tratamiento será rehabilitar esas capacidades deterioradas.

Actualmente, los juegos de brain training o juegos de “entrenamiento cerebral” o “entrenamiento mental” son una de las formas más conocidas y populares para trabajar y estimular las capacidades cognitivas según los intereses de cada persona. Estas tecnologías, disponibles para móviles, ordenadores y tablets permiten su utilización en prácticamente cualquier lugar y momento. Generalmente, se puede ajustar el nivel de dificultad y complejidad de los diferentes juegos teniendo en cuenta las capacidades cognitivas. De esta forma, ofrecen la posibilidad de ser utilizadas por personas de todas las edades, desde los más pequeños de la casa a personas mayores y ancianos. Aunque estos juegos presentan la limitación de la transferencia de los aprendizajes a tareas cognitivamente cercanas y a tareas de la vida real (ver publicación científica en Nature), hoy en día son ampliamente utilizados como ejercicios de estimulación cognitiva.

Por otro lado, están apareciendo nuevos avances tecnológicos para el entrenamiento de las capacidades cognitivas que surgen de otras disciplinas como la neurotecnología o las interfaces cerebro computador. Elevvo Wellness desarrollado por la empresa de neurotecnología Bitbrain es uno de ellos. Estas disciplinas utilizan procedimiento de neurofeedback moderno basado en avanzados equipos de EEG, permitiendo la individualización de los entrenamientos en función de la actividad cerebral de cada persona para obtener cambios neuroplásticos cuantificables que se relacionen con la mejora de capacidades cognitivas como atención sostenida, memoria de trabajo y velocidad de procesamiento.

Neurotecnología para estimulación cognitiva en adultos, mayores y ancianos

El envejecimiento óptimo puede plantearse como un objetivo a conseguir para los adultos y personas mayores. Se trata de evitar el padecimiento de enfermedades que pueden afectar a la calidad de vida y procurar el mantenimiento de las funciones ejecutivas y capacidades cognitivas, retrasando la aparición del declive y de patologías más graves que puedan comprometer la salud mental de las personas.

Para ello, puede utilizarse Elevvo, un procedimiento de estimulación cognitiva basada en neurotecnología que, validado científicamente, ha mostrado su eficacia en adultos, personas mayores y ancianos. Los estudios realizados con esta tecnología, tanto en población general como con alguna enfermedad como depresión mayor y niños con TDAH, han puesto de manifiesto mejoras de entre un 10% y un 30% en capacidades como la memoria de trabajo, la atención sostenida y la velocidad de procesamiento. Amplia información sobre la estimulación cognitiva en depresión o la estimulación cognitiva para niños con TDAH.

(*) Fuente: «Guía práctica para familiares de enfermos de Alzheimer» Este estudio ha sido financiado por la Fundación de PwCAutores:
Víctor Isidro Carretero (Centro Alzheimer Fundación Reina Sofía-Clece Servicios Sociales)
Cynthia Pérez Muñano (Centro Alzheimer Fundación Reina Sofía-Clece Servicios Sociales)
Vanesa Sánchez-Valladares Jaramillo (Federación de Asociaciones de Familiares de
Enfermos de Alzheimer y otras Demencias de la Comunidad de Madrid)
Ana Balbás Repila (Federación de Asociaciones de Familiares de Enfermos de Alzheimer y
otras Demencias de la Comunidad de Madrid)
Dirección y coordinación de la obra:
Laura Fernández Pérez (Centro Alzheimer Fundación Reina Sofía-Clece Servicios Sociales)

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